El mar se levanta

por Pablo A. Llerandi-Román

En el libro Living on the shores of Hawai’i, publicado por mi colega William Neal y sus compañeros, encontré una frase hawaiana que explica de forma sabia nuestra responsabilidad con el mar: “Mālama o kekai, kekai o ke mālama”.  Esta frase traducida al español dice: Cuida del océano y el océano cuidará de ti.  ¡Qué gran enseñanza!

Esa enseñanza nos inspira a tomar acción contra la contaminación de las aguas del mar, a limpiar las playas llenas de escombros y a velar por el uso adecuado de los recursos costeros.  Esto es bien importante y hay que hacerlo, debemos tomar acción.  Pero la enseñanza hawaiana también incluye un elemento que es difícil de observar o medir a simple vista.  Nuestras acciones diarias están cambiando la estructura y composición del océano.  En muchas ocasiones con consecuencias nefastas para los ecosistemas marinos, la zona costera y nuestra sociedad.  Uno de esos cambios es el aumento en el nivel del mar.

El nivel del mar es una medida de la elevación de la superficie del océano en el punto medio entre la marea alta y la marea baja.  Aquellos que hemos vivido cerca del mar sabemos que su nivel cambia durante periodos cortos debido a las mareas, el viento, variaciones en la presión atmosférica (ej. marejada ciclónica durante huracanes) y corrientes oceánicas.  El nivel del mar también puede cambiar debido a variaciones en el volumen de escorrentía que llega hasta el océano y a los movimientos de las placas tectónicas que producen maremotos (causados por terremotos) o variaciones en la velocidad de separación de placas en las dorsales oceánicas.

Hoy en día se mide el nivel del mar directamente mediante mareógrafos y satélites que descifran la topografía o variación en la elevación de la superficie del océano.  Así es, el nivel del mar está realmente desnivelado.  Su superficie exhibe lomas y depresiones leves debido a las irregularidades en la atracción gravitatoria ejercida sobre el océano en diferentes partes de la Tierra y a factores como las corrientes marinas y mareas.  Este hecho es un reto interesante para los científicos.  Para poder medir y entender el nivel del mar en cualquier parte del planeta necesitamos un marco de referencia.  Los agrimensores, geólogos y oceanógrafos han resuelto este problema combinando los datos de los mareógrafos y satélites con un marco de referencia matemático llamado geoide.  El geoide asume que el océano, en estado de reposo, tiene una superficie que se ajusta a la atracción gravitatoria del planeta y que no se ve afectada por las mareas ni corrientes marinas.  Esa superficie se utiliza entonces como base para medir los cambios en el nivel del mar.

El nivel del mar también ha fluctuado en el pasado.  La evidencia indirecta encontrada en las rocas sedimentarias, fósiles y sedimentos ayuda a los geólogos a estimar el nivel del mar que existía antes de que hubieran instrumentos, o humanos, para medirlo.  Por ejemplo, en el carso puertorriqueño se encuentran rocas calizas que contienen fósiles marinos.  Esos fósiles marinos evidencian que el mar ocupó ese lugar en el pasado.  Los geólogos pueden determinar con relativa certeza las capas de roca o sedimentos que representan la zona costera al estudiar el tipo de fósil y la forma, tamaño y distribución de los sedimentos.  Esos hallazgos se combinan entonces con la medición de la edad de las rocas, sedimentos y fósiles para construir una escala del nivel del mar del pasado.

Desde que se comenzaron a utilizar instrumentos para medir los cambios del nivel del mar en la década de 1870, este ha aumentado a una razón de 0.14 centímetros por año, lo que totaliza un aumento de 20 centímetros hasta el presente.  Sin embargo, el aumento del nivel del mar ha acelerado en las últimas décadas.  El Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC) estima que entre 1961 y 2003 el nivel del mar aumentó a una razón de 0.18 centímetros por año.  Mediciones satelitales más recientes indican que el nivel del mar ha aumentado alrededor de 2.7 centímetros desde el 2003 hasta el presente.  Esto significa que la tasa de cambio en los últimos 8 años es de aproximadamente 0.34 centímetros por año.  En otras palabras, casi el doble de la tasa de cambio entre 1993 y 2003.

La mayor parte del aumento reciente en el nivel del mar se atribuye a dos factores: (1) la expansión del volumen del océano debido al aumento en la temperatura global (expansión termal) y (2) el agua que llega al océano producto del derretimiento de los glaciares en el mundo entero y de las capas de hielo en Groenlandia y Antártica.  De acuerdo a la comunidad científica estos dos factores se deben principalmente al calentamiento global, que a su vez es mayormente causado por las emisiones de gases de invernadero como resultado de nuestras actividades industriales.  Si no disminuimos las emisiones de gases de invernadero es muy probable que la temperatura global siga aumentando, acelerando así la tasa de cambio del nivel del mar.  De continuar el patrón de aumento en la temperatura global se espera que el nivel del mar aumente alrededor de 50 centímetros para el final del siglo 21.  Ese aumento en la elevación de la superficie del océano sería suficiente para que naciones con poca elevación sobre el nivel del mar desaparezcan, como es el caso de las Islas Maldivas en el Océano Índico, o que se vean impactadas significativamente como en el caso de Bangladesh en Asia.

El caso del Caribe no es muy diferente.  En el 2010 se publicó un estudio que incluye a las islas caribeñas como una de las cinco zonas más vulnerables al aumento en el nivel del mar en el mundo entero debido a la topografía de las islas y a su alta densidad poblacional.  Por ejemplo, las autoras del Atlas Ambiental de Puerto Rico indican que en el año 2006 Barbados tenía la densidad poblacional más alta de las Américas con 646 habitantes por kilómetro cuadrado.  Barbados es seguido por Puerto Rico que tiene una densidad poblacional de 420 habitantes por kilómetro cuadrado y 60 % de sus habitantes viven en la zona costera.

Millones de personas en el mundo entero se verán afectadas por el aumento en el nivel del mar, cuyas consecuencias incluyen: mayor erosión costera, disminución del área de playa, inundaciones costeras, intrusiones salinas en los acuíferos, pérdida de hábitat y desplazamiento de la población.  Entonces, ¿qué esperamos para tomar acción y disminuir las emisiones de gases de invernadero? ¿Qué esperamos para proteger el océano según explicado en la enseñanza hawaiana?  El futuro está en nuestras manos.  Mālama o kekai, kekai o ke mālama. 

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